Etiopía pasa de menos de un millón a más de diez millones de casos de malaria y JAMA analiza el papel de la resistencia a artemisinina y de las deleciones que burlan los test rápidos
Un trabajo publicado en JAMA examina si las variantes de resistencia farmacológica y diagnóstica están contribuyendo al resurgimiento de la malaria en Etiopía.
JAMA publicó el 20 de agosto de 2026 el trabajo 'Resurgence of Malaria in Ethiopia', que aborda uno de los retrocesos más llamativos del control de la malaria en África. Etiopía notificaba menos de un millón de casos en 2019 y superó los diez millones en 2024, un salto de un orden de magnitud en cinco años en un país que hasta entonces figuraba entre los ejemplos de progreso sostenido.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- Etiopía pasó de menos de un millón de casos de malaria en 2019 a más de diez millones en 2024.
- El trabajo de JAMA examina el peso de las mutaciones kelch13 (resistencia parcial a artemisinina) y de las deleciones pfhrp2/pfhrp3.
- Las deleciones pfhrp2/3 producen falsos negativos en las pruebas rápidas basadas en HRP2: un test negativo no descarta malaria.
La pregunta que plantea el estudio es si el propio parásito, y no solo la interrupción de programas, el desplazamiento de población o la variabilidad climática, está detrás de ese repunte. Los dos mecanismos bajo examen son las mutaciones del gen kelch13 de Plasmodium falciparum, asociadas a resistencia parcial a las terapias combinadas con artemisinina, y las deleciones de los genes pfhrp2 y pfhrp3, que permiten al parásito pasar desapercibido en las pruebas rápidas basadas en la proteína HRP2.
Ambos mecanismos tienen consecuencias operativas distintas y ambas graves. La resistencia parcial a artemisinina alarga el aclaramiento parasitario y compromete el pilar terapéutico actual. Las deleciones de pfhrp2/3, en cambio, atacan el diagnóstico: un programa que dependa de un único test rápido basado en HRP2 devolverá falsos negativos en pacientes realmente infectados, con el consiguiente infradiagnóstico, retraso terapéutico y subestimación de la carga real en los sistemas de vigilancia.
Para el clínico que atiende fiebre en zona endémica o en un viajero procedente del Cuerno de África, la lectura práctica es que un test rápido negativo no cierra el caso ante clínica compatible: procede confirmar con microscopía de gota gruesa o con técnicas moleculares, o repetir con una prueba que detecte otro antígeno como la LDH parasitaria. El detalle metodológico completo del estudio no es de acceso abierto y las cifras de prevalencia de cada variante requieren consultar el texto íntegro en JAMA.