Un ensayo aleatorizado en 33 hospitales de 10 países con 955 pacientes halla que el hierro intravenoso antes de la cirugía cardíaca reduce las transfusiones pero apenas suma un día en casa
The BMJ publica un ensayo internacional doble ciego que muestra un beneficio real pero modesto del hierro intravenoso preoperatorio en pacientes anémicos que van a operarse del corazón.
The BMJ ha publicado un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo que evaluó la administración de hierro intravenoso antes de la cirugía cardíaca en pacientes con anemia. El estudio se desarrolló en 33 hospitales de 10 países y reclutó pacientes entre el 15 de julio de 2016 y el 15 de diciembre de 2023. Se aleatorizaron 955 pacientes, de los cuales 921 pudieron evaluarse para el desenlace principal. El seguimiento se extendió a 90 días tras la intervención.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- Ensayo doble ciego con 955 pacientes aleatorizados en 33 hospitales de 10 países y seguimiento a 90 días.
- El desenlace principal fue prácticamente neutro: 81 frente a 80 días vivo y en casa, un único día de diferencia.
- Sí se redujeron las transfusiones (61 % frente a 68 %), con un ahorro aproximado de 44 unidades por cada 100 pacientes tratados.
La anemia preoperatoria es frecuente en los candidatos a cirugía cardíaca y se asocia de forma consistente a más transfusiones, más complicaciones y estancias más largas. De ahí que el hierro intravenoso se haya ido incorporando a los programas de gestión de la sangre del paciente, en muchos casos antes de disponer de evidencia sólida sobre desenlaces centrados en la persona. Este ensayo se diseñó para poner a prueba esa práctica con un criterio principal exigente: los días vivo y en el propio domicilio durante los 90 días posteriores a la operación, un indicador que integra mortalidad, reingresos y duración del ingreso.
El resultado sobre el desenlace principal fue esencialmente neutro: 81 días en casa en el grupo de hierro frente a 80 días en el grupo placebo, una diferencia de un solo día. Donde sí se observó efecto fue en el consumo de hemoderivados: recibieron transfusión de concentrados de hematíes 262 de 432 pacientes (61 %) en el grupo de hierro frente a 302 de 444 (68 %) en el de placebo, lo que en términos absolutos supone unos 7 puntos porcentuales menos y un ahorro estimado de alrededor de 44 unidades de sangre por cada 100 pacientes tratados. No se detectaron diferencias entre grupos en complicaciones ni en la duración de la estancia hospitalaria.
La lectura clínica es matizada: el hierro intravenoso preoperatorio ahorra sangre, un recurso escaso y no exento de riesgos, pero no se traduce en una recuperación funcional apreciablemente mejor. Los propios autores reconocen dos limitaciones relevantes. La primera es que incluyeron pacientes con anemia sin exigir confirmación de ferropenia absoluta, lo que pudo diluir el efecto al incorporar anemias que no responden al hierro. La segunda la formulan ellos mismos con franqueza: una diferencia de un día dentro de una ventana de recuperación de 90 días es, en sí misma, un efecto de tratamiento muy pequeño. El reclutamiento se prolongó más de siete años, un periodo en el que las prácticas transfusionales han cambiado.