Un estudio español en 7.210 adultos asocia los hidratos de carbono de calidad con un 48 % menos de riesgo de morir por cáncer
Investigadores de la Universitat Rovira i Virgili, el IRB-CatSud y CIBEROBN encontraron en España que no es la cantidad de carbohidratos sino su calidad lo que se asocia a menor mortalidad.
Un trabajo desarrollado en España por la Universitat Rovira i Virgili (URV), el Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB-CatSud) y CIBEROBN siguió durante unos seis años a 7.210 adultos de 55 a 80 años con alto riesgo cardiovascular. Durante el seguimiento se registraron 425 muertes, de las cuales 169 fueron por cáncer y 103 por causa cardiovascular.
Sigue leyendo la nota completa
Las claves, las cifras y el análisis completo son para usuarios registrados en DocToc, la red del gremio médico. Es gratis.
Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- 7.210 adultos de 55 a 80 años con alto riesgo cardiovascular, seguidos unos 6 años; 425 muertes registradas.
- Carbohidratos de mayor calidad: 28 % menos mortalidad total y 48 % menos mortalidad por cáncer.
- Fibra baja: 51 % más mortalidad total y 72 % más mortalidad por cáncer; estudio observacional, no causal.
El hallazgo central desplaza el foco del debate nutricional habitual: lo determinante no fue cuántos hidratos de carbono comía la persona, sino de qué tipo. Quienes consumían carbohidratos de mayor calidad presentaron un 28 % menos de riesgo de morir por cualquier causa y un 48 % menos de riesgo de morir por cáncer. En el sentido contrario, la ingesta baja de fibra se asoció con un 51 % más de riesgo de muerte por cualquier causa y un 72 % más de muerte por cáncer.
Los autores midieron la calidad con el Índice de Calidad de los Carbohidratos (CQI), que puntúa de 1 a 5 cuatro componentes —índice glucémico (en sentido inverso), contenido de fibra, proporción de grano entero frente a cereal refinado y relación entre alimentos sólidos y carbohidratos totales—, con un rango final de 4 a 20 puntos. A mayor puntuación, mejor calidad.
Traducido a consejo de consulta: priorizar legumbres, cereales integrales como la avena y el arroz integral, frutas, verduras y frutos secos con moderación, y limitar harinas refinadas, bollería y bebidas azucaradas. Conviene recordar la limitación del diseño: se trata de una cohorte observacional en población mayor y con alto riesgo cardiovascular, por lo que muestra asociación y no causalidad, y sus resultados no se extrapolan directamente a adultos jóvenes sanos.