Hacer ejercicio entre las 8 y las 11 de la mañana se asocia a un 16% menos de enfermedad coronaria en un estudio de 86.657 adultos del Reino Unido
Un análisis del UK Biobank publicado en European Journal of Preventive Cardiology sugiere que el horario de la actividad física influye en el riesgo cardiovascular con independencia del volumen total de ejercicio.
Un estudio publicado en European Journal of Preventive Cardiology analizó a 86.657 adultos de la cohorte UK Biobank, en el Reino Unido, con un seguimiento de seis años, para evaluar si el momento del día en que se realiza actividad física se relaciona con el riesgo cardiovascular. Durante el período de observación se registraron 3.707 eventos cardiovasculares, de los cuales 2.911 fueron casos de enfermedad arterial coronaria y 796 accidentes cerebrovasculares.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- Ejercitarse entre las 8 y las 11 de la mañana se asoció a un 16% menos de enfermedad coronaria y un 17% menos de ictus frente al mediodía.
- En mujeres la reducción del riesgo coronario alcanzó el 22-24% según la franja matutina.
- La asociación persistió al ajustar por volumen total de actividad, pero el diseño es observacional y no demuestra causalidad.
Los participantes que concentraban su actividad física entre las 8 y las 11 de la mañana presentaron un 16% menos de riesgo de enfermedad coronaria y un 17% menos de riesgo de ictus en comparación con quienes se ejercitaban a mediodía. El efecto fue más marcado en mujeres: la actividad a primera hora de la mañana se asoció con una reducción del 22% del riesgo de enfermedad coronaria, y la realizada a media mañana con una reducción del 24%.
El punto metodológicamente relevante es que la asociación se mantuvo al considerar el volumen total de actividad diaria, lo que sugiere que el horario aportaría información adicional más allá de la cantidad de ejercicio acumulada. Los autores subrayan que no solo importa cuánto ejercicio hace una persona, sino también a qué hora lo hace. Una explicación plausible, que el diseño observacional no permite confirmar, es la interacción con los ritmos circadianos de presión arterial, cortisol y función endotelial.
Con las cautelas propias de un estudio observacional —que establece asociación y no causalidad, y en una cohorte mayoritariamente de origen europeo— el dato es útil como argumento adicional en la consulta. Para un paciente que ya practica actividad física, adelantarla a la franja matutina es una recomendación sin coste ni riesgo. Para quien todavía no se ejercita, el mensaje prioritario sigue siendo empezar: cualquier horario supera con claridad al sedentarismo, y el ajuste de la franja horaria es una optimización posterior, no un requisito de entrada.