El Minsa y la OPS capacitan a los equipos de salud de Panamá en detección temprana y atención oportuna del cáncer infantil
El Ministerio de Salud, junto con la OPS y el Hospital del Niño, formó a personal sanitario de todo Panamá en el reconocimiento precoz de los signos de cáncer en niños y adolescentes.
El Ministerio de Salud de Panamá, a través de la Dirección General de Salud Pública y la Sección de Salud Integral de Niñez y Adolescencia, desarrolló una jornada de capacitación nacional dirigida a fortalecer la detección temprana y la atención oportuna del cáncer infantil. La actividad se realizó en modalidad virtual el viernes 21 de agosto de 2026 y contó con el apoyo técnico de la Organización Panamericana de la Salud y del Hospital del Niño Dr. José Renán Esquivel, centro de referencia oncológica pediátrica del país. La formación estuvo a cargo de las pediatras oncólogas Karina Quintero y Lorelay Cárcamo y de la pediatra hematóloga Hilze Rodríguez.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- El Minsa, la OPS y el Hospital del Niño capacitaron a equipos de salud de Panamá en detección temprana del cáncer infantil el 21 de agosto.
- Tres especialistas en oncología y hematología pediátrica dictaron la jornada virtual nacional.
- El foco está en acortar el intervalo entre la primera consulta y la derivación al centro especializado.
El cáncer infantil es una enfermedad de baja frecuencia pero alta letalidad cuando el diagnóstico se retrasa, y su detección depende casi por completo del médico de primer contacto. A diferencia del cáncer del adulto, no existen programas de tamizaje poblacional para la mayoría de los tumores pediátricos: el diagnóstico se apoya en el reconocimiento clínico de signos y síntomas inespecíficos que, aislados, se confunden con procesos benignos frecuentes en la infancia. Por eso la capacitación del personal de atención primaria es la principal herramienta de diagnóstico precoz disponible.
La directora general de Salud Pública, Yelkys Gill Mojica, subrayó la importancia de seguir fortaleciendo las capacidades del personal de salud y la respuesta coordinada entre niveles de atención. En la misma línea, el jefe nacional de la Sección de Salud Integral de Niñez y Adolescencia, Edgardo Ureña Centella, resaltó la necesidad de continuar reforzando las competencias de los equipos. Ambos mensajes apuntan al mismo cuello de botella: el intervalo entre la primera consulta y la derivación al centro especializado, que es donde suele perderse tiempo pronóstico. Una respuesta coordinada implica que el nivel primario sepa a quién derivar, por qué vía y en qué plazo.
En la práctica, la utilidad de esta formación se mide en la consulta diaria. Ante un niño con palidez y fiebre prolongada sin foco, sangrados o hematomas desproporcionados al trauma, dolor óseo persistente que despierta por la noche, adenopatías que no regresan, masa abdominal palpable, cefalea matutina con vómitos, pérdida de peso inexplicada o leucocoria, corresponde estudiar y derivar sin demora en lugar de programar controles sucesivos. La regla operativa es que el síntoma que no se explica y no cede en el plazo esperado obliga a estudio, no a observación indefinida. Reducir ese retraso diagnóstico es, en oncología pediátrica, la intervención con mayor impacto sobre la supervivencia.