El Reglamento europeo de IA ya afecta a la consulta: desde el 2 de agosto el médico debe declarar cuándo usó inteligencia artificial y documentar su supervisión
Desde el 2 de agosto de 2026 la Comisión Europea y las autoridades nacionales aplican las nuevas obligaciones de transparencia y supervisión humana sobre la inteligencia artificial usada en Medicina.
José Antonio Trujillo, vicepresidente primero del Colegio de Médicos de Málaga, explicó en una entrevista publicada el 19 de agosto de 2026 el alcance práctico del nuevo marco europeo de inteligencia artificial. Desde el 2 de agosto de 2026, la Comisión Europea y las autoridades nacionales aplican reglas de transparencia, gobernanza y supervisión sobre los contenidos generados con IA, también cuando se producen dentro de un acto médico.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- Desde el 2 de agosto de 2026 se aplican en la UE las normas de transparencia y supervisión sobre contenidos generados con IA, también en Medicina.
- El médico debe declarar el uso de IA, verificar sus resultados y documentar las decisiones que se apartan del algoritmo.
- El Colegio de Médicos de Málaga alerta de la IA en la sombra en hospitales españoles, sin medición fiable de su alcance.
Las obligaciones concretas para el profesional son cuatro. Transparencia: dejar constancia de cuándo intervino una herramienta de IA, con qué finalidad y quién validó el resultado. Supervisión humana real y no meramente formal: contrastar la salida del algoritmo con la historia clínica, las pruebas y las circunstancias del paciente. Documentación de las decisiones que se apartan de la recomendación automática. Y formación específica, ajustada al tipo de herramienta que se utiliza.
Trujillo desglosa seis competencias que el médico debe incorporar: conocer la finalidad y los límites de la herramienta, verificar los resultados, reconocer sus errores, proteger los datos del paciente, documentar el uso y conservar la capacidad de rechazar la recomendación del sistema. Reconoce además que existe IA en la sombra en los hospitales españoles, es decir, herramientas usadas al margen de los circuitos institucionales, sin que hoy exista una medición fiable de su extensión.
La lectura para el clínico es que la responsabilidad no se delega. Usar un modelo de lenguaje para redactar un informe o apoyar un diagnóstico diferencial es legítimo, pero el juicio clínico y la firma siguen siendo del médico, y ahora hay que poder demostrar el rastro: qué herramienta, para qué y con qué verificación. Conviene revisar con el servicio de informática y la dirección qué herramientas están autorizadas antes de incorporarlas a la rutina asistencial.