Evolocumab antes de la angioplastia en el infarto: 82 % alcanza la meta de LDL en Europa, pero sin beneficio clínico al año en 2.161 pacientes
Un ensayo aleatorizado europeo con 2.161 pacientes muestra que administrar evolocumab antes de la angioplastia primaria duplica con creces el logro de objetivos lipídicos, sin reducir muertes ni reingresos cardiovasculares durante el primer año.
El ensayo AMUNDSEN, de fase 4, aleatorizado y abierto con adjudicación ciega de eventos, se desarrolló en 48 centros hospitalarios europeos y evaluó si añadir evolocumab antes de la intervención coronaria percutánea en el infarto agudo de miocardio mejora el control lipídico y el pronóstico frente al tratamiento estándar.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- 82 % del grupo con evolocumab alcanzó la meta de LDL al año, frente a 40 % con el cuidado estándar.
- No hubo diferencia en muerte ni en hospitalización cardiovascular a 12 meses (14,6 % frente a 15,4 %).
- El estudio no respalda un efecto protector agudo del fármaco más allá del descenso del colesterol.
La duda de fondo era doble: si conviene adelantar el inhibidor de PCSK9 al momento agudo en lugar de escalonarlo en consultas posteriores, y si el fármaco aporta efectos protectores adicionales —los llamados efectos pleiotrópicos— más allá de bajar el colesterol LDL.
Se aleatorizaron 2.161 pacientes (1.087 a evolocumab y 1.074 a cuidado habitual), con seguimiento de 12 meses. El objetivo principal —LDL por debajo de 55 mg/dL con una caída de al menos 50 % respecto al valor basal— lo alcanzó el 82 % del grupo con evolocumab frente al 40 % del grupo control, una diferencia absoluta de 42 puntos porcentuales (odds ratio ajustada de 5,54; IC 95 %, 4,50-6,82). A las seis semanas el LDL medio era de 16 mg/dL con evolocumab y de 56 mg/dL con el manejo estándar. Sin embargo, el criterio clínico combinado de muerte u hospitalización cardiovascular no programada ocurrió en 14,6 % frente a 15,4 %, sin diferencia significativa (odds ratio ajustada de 0,94; IC 95 %, 0,73-1,19).
La lectura para la práctica es que iniciar el inhibidor de PCSK9 en la fase aguda es una vía muy eficaz para que el paciente llegue al año en meta lipídica, algo que rara vez se logra con el escalonamiento habitual, pero no debe presentarse como una intervención que reduzca eventos en los primeros doce meses. Los autores señalan que no encontraron señal de un efecto agudo independiente del descenso del LDL; el eventual beneficio pronóstico dependería del control sostenido a más largo plazo.