Los tutores MIR rechazan en España el nuevo Diploma de Acreditación: cinco años de vigencia y renovación con el 50 % de los créditos, pero sin mejora retributiva
La sección de Médicos Tutores y Docentes de la Organización Médica Colegial critica que el nuevo diploma de acreditación añade burocracia sin reconocer la labor docente en España.
La sección colegial de Médicos Tutores y Docentes de la Organización Médica Colegial ha expresado su rechazo al Diploma de Acreditación para tutores de Formación Sanitaria Especializada que impulsa el Ministerio de Sanidad. Sandra Pardo, vocal de la sección, resume la posición del colectivo: lo que necesitan es reconocimiento y profesionalización, no más papeles, porque ya saben que están capacitados.
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- El diploma requiere dos años de experiencia, dura cinco años y se renueva con el 50 % de los créditos.
- Los tutores llevan diez años pidiendo reconocimiento laboral y retributivo, no más trámites.
El diploma exigiría acreditar un mínimo de dos años de experiencia y formación continua reciente, tendría una vigencia de cinco años y su renovación obligaría a justificar el 50 % de los créditos formativos iniciales. Llega para actualizar el marco fijado por el Real Decreto 183 de 2008, que reguló la figura del tutor sin resolver su encaje laboral.
El punto de fricción es que la propuesta se centra en requisitos administrativos mientras siguen sin abordarse las condiciones laborales y retributivas de la tutoría. Los tutores llevan una década reclamando ese reconocimiento; Pardo advierte de que, sin cambios reales, las futuras generaciones de especialistas no querrán asumir la función tutorial. La tutoría en España se ejerce en la mayoría de los casos sin tiempo protegido en la agenda asistencial y sin complemento retributivo específico.
Para el médico que tutoriza residentes, la consecuencia práctica es doble: nueva carga de acreditación y renovación periódica, y un riesgo real de relevo generacional en la docencia. Si menos especialistas aceptan ser tutores, el impacto recae sobre la calidad de la formación de los futuros residentes y sobre quienes ya asumen esa tarea sin compensación. Es un debate que interesa igualmente en Latinoamérica, donde la figura del tutor de residencia arrastra problemas equivalentes de reconocimiento.