El ensayo británico RACER-Knee concluye que la prótesis de rodilla asistida por robot cuesta 994,55 libras más por operación sin mejorar el resultado al año
Un ensayo multicéntrico en diez hospitales del Reino Unido con 339 pacientes concluye que la artroplastia de rodilla asistida por robot no compensa su sobrecoste durante el primer año.
El ensayo clínico multicéntrico RACER-Knee, realizado en diez hospitales británicos, comparó la artroplastia total de rodilla asistida por el sistema robótico Mako con la cirugía convencional en 339 pacientes con una edad media de 68,8 años: 168 fueron operados con asistencia robótica y 171 con instrumental clásico. El reparto por sexo fue del 49 % de mujeres y el 51 % de hombres.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- 339 pacientes en diez hospitales británicos: robot Mako frente a instrumental convencional en prótesis total de rodilla.
- Diferencia clínica al año de 1,5 puntos en el Forgotten Joint Score, y a favor del grupo convencional.
- Sobrecoste de 994,55 libras por intervención y 10,5 minutos más de quirófano, con 16 eventos adversos graves en cada brazo.
El resultado importa porque la cirugía robótica se ha extendido en los últimos años apoyada sobre todo en su mayor precisión de alineación, un argumento técnico que hasta ahora no se había contrastado con un ensayo aleatorizado potente que midiera a la vez el beneficio percibido por el paciente y el coste real para el sistema. La pregunta no es si el robot alinea mejor, sino si esa precisión se nota en la vida del paciente y a qué precio.
Al año de la intervención, la diferencia en el Forgotten Joint Score fue de apenas 1,5 puntos y favorable al grupo convencional (50,2 frente a 49,2), sin significación estadística. El quirófano se alargó una media de 10,5 minutos y cada procedimiento robótico costó 994,55 libras adicionales (unos 1.160,74 euros), sobre todo por alquiler de equipo, mantenimiento y material. Los eventos adversos graves fueron 16 en cada brazo, con tasas similares de infección superficial y profunda.
Para el cirujano y para quien gestiona una lista de espera, la lectura es directa: la mayor precisión del robot no se traduce, al menos en el primer año, en una mejor experiencia del paciente, y los autores concluyen que la evidencia actual no respalda su superioridad clínica ni económica. Es un argumento de peso a la hora de justificar la compra de equipos de este tipo, y también un recordatorio de que el seguimiento a más largo plazo sigue pendiente.