Argentina incorpora el ACV y la insuficiencia cardíaca descompensada a la notificación obligatoria tras 26.404 muertes por falla cardíaca en 2024
El Ministerio de Salud de Argentina sumó el accidente cerebrovascular y la insuficiencia cardíaca descompensada al Sistema Nacional de Vigilancia, con notificación obligatoria para toda la red asistencial.
El Ministerio de Salud de Argentina incorporó el accidente cerebrovascular (ACV) y la insuficiencia cardíaca descompensada como eventos de notificación obligatoria dentro del Sistema Nacional de Vigilancia. La medida, anunciada el 20 de agosto de 2026 por el ministro Mario Lugones, obliga a profesionales e instituciones de todo el país a reportar los casos confirmados con criterios estandarizados. Hasta ahora la vigilancia nominal obligatoria se concentraba de forma casi exclusiva en eventos transmisibles. El cambio extiende ese andamiaje a dos de las principales causas de muerte y discapacidad del país.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- ACV e insuficiencia cardíaca descompensada pasan a ser eventos de notificación obligatoria en todo el país.
- 26.404 muertes por insuficiencia cardíaca en Argentina durante 2024; prevalencia mayor al 10 % en mayores de 65 años.
- La reperfusión dentro de las 4,5 horas reduce un 28 % las secuelas neurológicas del ACV isquémico.
El fundamento del anuncio es que las decisiones sanitarias sobre enfermedad cardiovascular se venían tomando sobre datos fragmentados y no comparables entre jurisdicciones. La insuficiencia cardíaca causó 26.404 muertes en Argentina durante 2024 y afecta aproximadamente a uno de cada 60 a 90 habitantes, con una prevalencia que supera el 10 % entre los mayores de 65 años. La reinternación alcanza al 15 % de los pacientes a los 30 días del alta y al 50 % a los seis meses. Alrededor del 70 % del coste de la enfermedad se concentra en hospitalizaciones.
En el caso del ACV, cerca del 70 % de los eventos son de origen isquémico, el subtipo susceptible de tratamiento de reperfusión. Según las cifras citadas por la cartera sanitaria, aplicar terapias de reperfusión dentro de las 4,5 horas desde el inicio de los síntomas reduce en un 28 % las secuelas neurológicas. Ese margen temporal convierte la organización de la red —traslado, imagen y decisión terapéutica— en el determinante principal del pronóstico. Sin datos sistemáticos sobre tiempos reales, no es posible auditar ni corregir esa cadena.
Para los equipos asistenciales la medida implica una carga administrativa nueva, pero con retorno clínico directo. Registrar de forma estandarizada permitirá comparar tiempos puerta-aguja entre centros, identificar zonas sin acceso a reperfusión y dimensionar la demanda real de rehabilitación y de seguimiento ambulatorio en insuficiencia cardíaca. También habilita medir el impacto de programas de transición al alta, la intervención con mayor evidencia para reducir reinternaciones. La calidad del sistema dependerá de la completitud del reporte en los primeros meses.