Solo el 70% de los fumadores sabe que fumar causa ictus: estudio en 46 países con más de 240.000 adultos publicado en BMJ Open
Un análisis del International Tobacco Control Policy Evaluation Project sobre más de 240.000 fumadores adultos en 46 países revela que el conocimiento del riesgo cardiovascular y cerebrovascular del tabaco está muy por detrás del riesgo oncológico.
Un estudio del International Tobacco Control Policy Evaluation Project, con sede en la Universidad de Waterloo (Canadá), publicado en BMJ Open, analizó las percepciones de riesgo de más de 240.000 fumadores adultos en 46 países. El hallazgo central es una brecha de conocimiento consistente: mientras más del 90% de los encuestados sabe que fumar causa cáncer de pulmón, solo alrededor del 80% identifica la relación con la cardiopatía isquémica y el infarto, y apenas un 70% reconoce que el tabaco provoca accidente cerebrovascular.
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Crear cuenta gratis Ya tengo cuenta- Más del 90% de los fumadores asocia el tabaco con cáncer de pulmón, pero solo el 70% lo relaciona con el ictus.
- El conocimiento sobre los riesgos del humo de segunda mano ha retrocedido en la mayoría de los países de renta alta analizados.
- El tabaquismo causa más de dos millones de muertes cardiovasculares anuales en el mundo.
La brecha se repite al preguntar por el humo de segunda mano. Un 77% de los participantes sabía que la exposición pasiva causa cáncer de pulmón, pero el conocimiento sobre sus efectos cardiovasculares resultó considerablemente menor. Más preocupante aún, los autores detectaron que la conciencia sobre los riesgos del humo ajeno ha descendido en la mayoría de los países de renta alta incluidos en el análisis, entre ellos Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Inglaterra y Japón, precisamente aquellos con más recorrido en políticas de control del tabaco.
El contexto epidemiológico da dimensión al problema: el tabaquismo provoca más de dos millones de muertes cardiovasculares cada año en el mundo. La investigadora principal, Janet Chung-Hall, calificó de profundamente preocupantes las lagunas de conocimiento sobre los principales efectos del tabaco en la salud, y el trabajo apunta a que las campañas y las advertencias sanitarias en los paquetes han centrado el mensaje casi exclusivamente en el cáncer, dejando desatendido el eje cardiovascular y cerebrovascular.
La lectura clínica es directa. En la consulta no basta con enunciar que fumar es dañino: conviene nombrar explícitamente el infarto y el ictus al hablar con un paciente fumador, porque el estudio muestra que son precisamente esos desenlaces los que menos se asocian al tabaco en el imaginario del propio fumador. Personalizar el riesgo —vinculándolo con la hipertensión, la dislipemia o la fibrilación auricular que el paciente ya tiene— y extender el consejo a la exposición pasiva de convivientes son intervenciones breves y de bajo coste que corrigen justo la laguna que este trabajo documenta.